Nos mandan las motos al otro lado de América

Look Around the Globe en Chile

Desde el principio estaba claro que nos picó el bicho de los viajes. Muchos factores indicaban que no podemos quedarnos quietos, así que la broma del Asian Express fue sólo el inicio de nuestra próxima aventura en moto.

De hecho, el plan de viajar estaba madurando mientras volvíamos del viaje a Asia Central, pero nadie esperaba que en tan poco tiempo fuéramos a saltar a otro continente distinto al que considerábamos el mayor viaje de nuestra vida. ¡Una locura! Créenos, sin mucho conocimiento, experiencia, sin pedir consejos ni sugerencias a nadie, embalamos las motos y las mandamos a Chile. ¡Sí! A Chile porque, aunque el plan al principio era sólo Norte América, nuestra empresa en Polonia envió el contenedor con las motos a Sudamérica, no a Norte América.

Entonces nos decidimos: «¡Ok! Vamos a cruzar Sudamérica y América Central en las dos ruedas«. Ya después de algún tiempo llegaríamos a América del Norte como inicialmente queríamos. Después de enviar las motos teníamos tiempo de pensar en qué más teníamos que hacer. Sorprendentemente, la lista no era muy larga, pero la incertidumbre era paralizante.

Es fácil viajar a las dos Américas para los ciudadanos de la Unión Europea. Solo necesitamos el visado a los Estados Unidos y no hay más problema. En el caso de las vacunas sería para todo el espectro de la zona climática, así que pensamos que necesitábamos tomar medidas para proteger nuestra salud de la malaria o de cualquier otra enfermedad tropical. Además, como planeamos visitar Venezuela, la vacuna para la fiebre amarilla era obligatoria.

Mapas, la ruta… Lucas era el responsable de esa parte de la aventura pero, cuando nos dimos cuenta de que la ruta Panamericana es la más frecuentada (los lugares más excitantes están fuera de los caminos transitados) hicimos el camino de oído. ¡Es cierto! Espontaneidad es una buena palabra para definir nuestro viaje. En un mes (desde que mandamos las motos hasta el primer día de nuestro viaje pasaron exactamente 5 semanas) todo el tiempo fue como «cazando el tiempo» con cada pequeña cosa.

En cuanto al idioma, nos dimos cuenta de que el español es un idioma precioso, pero que probablemente no íbamos a ser capaces de aprenderlo en tan poco tiempo. Sólo podríamos lo básico, lo que significa que al principio pagamos más de lo necesario y finalmente la calculadora fue la mejor opción para negociar. Vergonzoso pero cierto.

En diciembre de 2016 nuestra historia sudamericana se convirtió en realidad. Con muchas dudas y con muchos nervios, empezamos…

Dos personas en el continente equivocado aprendiendo cómo viajar. Aunque ahora podemos decir que Sudamérica es una de las regiones más bonitas del mundo, los primeros países y el estilo de vida durante las primeras semanas casi nos deja sin presupuesto y sin poder seguir viajando. Normal, estábamos aprendiendo como hacerlo más largo, yendo más lejos y viendo muchas atracciones turísticas, pero todo dentro de un presupuesto. Todas las habilidades son cuestión de tiempo. Así que probamos el material, nuestras barreras, cuanto podíamos soportar… Y un día instalamos la app que fue nuestra mejor apuesta (tenéis que instalarla cuando viajéis): ¡la app Ovelander! Te salvará la vida cuando viajes. ¡Te encantará!

Sobre el clima en Sudamérica, hablemos de la Patagonia (la tierra de los arco iris que cambia cada pocos kilómetros te puede sorprender). Descendiendo teníamos que recordar que era verano en el hemisferio sur, porque el clima es impredecible. Por la mañana te levantas y el cielo está azul con el sol brillando. Entonces empiezas a rodar y a tomar algunos ferrys, saltas de una península chilena a otra, y la lluvia te pilla varias veces. El paisaje es precioso alrededor: algunos bosques se entrelazan con paisajes devastados tras la erupción de un volcán. Flores, flores por todas partes formando grandes alfombras verdes con coloridos diseños y delicados arbolillos en los que te podrías tumbar y dejar pasar el resto del día. Encuentras un río y acampas. Instalas la tienda de campaña al lado de la corriente de un río color turquesa, en un césped verde… con las vistas de las montañas nevadas preparas café y la cena. Entonces te duermes para despertarte por la mañana con lluvias torrenciales. Todo está mojado y no hay forma de secarlo.

Patagonia: la tierra inesperada. Te encantará por sus colores, su diversidad y sus caprichos. Montando hacia Ushuaia, el famoso «Fin del Mund»o te da una sensación de libertad. Alcanzamos el simbólico lugar del mundo, nos dirigimos al famoso lugar donde nuestro viaje tenía que empezar.

Sí, el punto de Ushuaia, donde la Antártida está tan cerca, donde tantos viajeros empiezan a subir. A subir en un clima ventoso, porque Argentina no es una broma.