Rumanía en moto: La magia de los Cárpatos

Rumanía en moto con Touratech

La ruta ACT Rumanía se extiende como una gran S cruzando el arco oriental de los Cárpatos. Niki Krutak de Touratech Austria estuvo presente durante la documentación de tramos y da cuenta de sus impresiones de este país fascinante.

Rumanía en moto con TouratechDesde la primera noche, este país nos encandila con su hospitalidad inigualable: en Baia Mare, en el distrito de Maramures que impresiona por sus paisajes, nuestra anfitriona nos da la bienvenida con unos tradicionales rollitos de col Sarmale y un fuerte aguardiente, a los que después rendimos tributo con un profundo sueño en las granjas ancestrales renovadas con mimo. Desde las sábanas hasta el desayuno, en el agroturismo “Iz de Maramures” todo es calidad, y además es obvio que esto no es fruto de la moda turística actual, sino de una plena dedicación tradicional a todo lo bueno.

El “Iz de Maramures” se convierte en el punto de partida para nuestra ruta aventurera en moto por Rumanía. Nuestro objetivo es recorrer la nueva ruta ACT con nuestras motos y grabar por todo lo alto. Por tanto, tras ACT Portugal y Grecia, ahora le toca a Rumanía: país que consigue que sus visitantes viajen en el tiempo hasta la Edad Media y lugar en el que las grandes enduros demuestran de lo que son capaces tanto offroad como sobre las legendarias carreteras de montaña.

Eso sí: a pesar de la amabilidad y servicialidad de sus gentes, y de las aldeas pintorescas multicolores, el país no debe considerarse como “dulce y suave”. Podríamos dejarlo en “romántico y salvaje”, acentuando sin duda eso de “salvaje”. En Rumanía hay osos y lobos, la naturaleza es tan imprevisible como el tráfico, las carreteras de montaña a menudo están intransitables hasta bien entrado junio y en las zonas llanas las pistas lodosas se convierten en un reto de lo más resbaladizo siempre que llueve.

A las seis de la mañana nos despierta el zumbido del dron de Stefan, que sobrevuela nuestro primer campamento nocturno bajo el sol matutino. En los próximos días Stefan irá sacando una y otra vez nuevos equipos de grabación del Land Rover, y en cada ocasión comenzará su labor con las baterías llenas y las tarjetas de memoria vacías… por cierto: ¡magnífico trabajo del personal de rodaje Rugged Frames!

Rumanía en moto con TouratechEmpezamos activando el Día1 en la memoria de tramos de nuestros navegadores y… ¡por fin estamos “de ACT“! Y nos adentramos en los bosques. Hace unos días aquí llovió tanto que el equipo pre-scouting tuvo que alquilar un Jeep para poder recorrer el tramo de nuevo. En los bosques aún podemos ver el agua acumulada, los primeros cruces de arroyos nos salpican a metros de altura… pero nosotros lo tenemos todo bajo control. Los montes de Maramures se erigen sobre una base más pétrea que las zonas más sureñas de Transilvania, donde cuando llueve todo se convierte en un lodazal directamente. Aquí arriba avanzamos estupendamente por las carreteras forestales de gravilla. Durante la mañana de la segunda jornada, el camino también se presenta transitable, a pesar de que el agua desciende rápidamente, como si nos encontráramos en un arroyo. Pero todo encaja con la filosofía ACT: etapas transitables con la enduro de viaje (y sistema de equipaje), que pueden recorrerse holgadamente bajo condiciones normales y con posibilidades de desvío en caso de que no ocurra así.

Al viajar en un grupo numeroso y además grabar generosamente, nuestros días son largos, las pausas breves y el tentempié diario a mediodía desde el capó del Land Rover se convierte en el momento idolatrado obligatorio de nuestra expedición.

Rumanía en moto con Touratech

El tercer día, cruzar un río por trasbordador de cable es nuestro momento estelar. En ningún otro lugar de Rumanía hemos sentido un aire más africano: durante la descarga y al regatear precios con los barqueros. Pasa el día, de repente nos sentimos más bien como si estuviéramos en Sudamérica… la verdad es que la variedad de los paisajes de este  es impresionante. Esta variedad incluso resulta peligrosa en sus carreteras: poco después de que te pase un megacochazo de Bucarest, te toca frenar de nuevo por tener delante un carruaje de caballos sin luces. Sobre el asfalto, hay
que andar ojo avizor… y entonces, nos queda claro que realmente nos encontramos en Rumanía.

Por la mañana, bien temprano, arrancamos arriba, cerca de Cluj-Napoca, bajo unas increíbles luces doradas características del alba de los Cárpatos, rumbo a una auténtica carretera offroad. La cuarta etapa en realidad se había propuesto como día de recuperación, siendo algo más corta y sencilla tras tanto offroad durante las tres primeras jornadas. Sin embargo, para nosotros pasa a ser el día más largo del viaje de rodaje, porque nos toca hacer numerosos kilómetros extra que no estaban previstos. Para compensar, por la noche nos espera una cálida bienvenida en un agroturismo de ensueño en el que más tarde podremos brindar ante una fogata por nuestro espíritu de equipo. Y entonces nos acercamos a la final de la ACT con algo más de asfalto: ¡una final de campeonato! Primero, ascendemos por la “Transalpina” con radios anchos y un pavimento con un agarre extremo. La arquitectura de la carretera es extremadamente fluida… tanto que uno casi se marea con tanta curva. Canan está suspendida cámara en mano en la KTM de Stefan, como una auténtica trapecista, mientras que el resto vamos pasándola por la derecha en fila india. Entonces llega la subida hacia el Este, a la magnífica “Strategica“, una vieja pista militar que se extiende sinuosamente a lo largo de 40 kilómetros de monte con vistas espectaculares y la sensación genuina de camino de montaña de Liguria. Un corrimiento de tierra lamentablemente nos permite disfrutar solo de la subida, acompañados una vez más por el zumbido del dron, que aquí graba imágenes espectaculares.

Rumanía en moto con Touratech

Y volvemos a la carretera Transfagarasan, esta “pista de carreras en la a montaña“. Según una leyenda urbana, el dictador Nicolae Ceaușescu mandó construirla en la década de 1970 para juguetear con sus Ferraris, aunque oficialmente los motivos principales de su construcción fueran turísticos y militares. En el paso un túnel quebranta la cresta Paltinu de 2398 metros de altura, aunque nosotros nos desviamos antes hacia el lago Balea, que con su fonda totalmente pintada de rojo en sus orillas tiene un aire totalmente noruego.

Desde aquí arriba podemos ver en retrospectiva y de forma espectacular la rampa norte de la Transfagarasan por la que hemos subido volando hace un rato. Se reconoce bien el perfil en parte excesivo de las serpentinas de diseño acucharado, que pueden recorrerse con mucha mayor fluidez que las cerradísimas curvas de los Alpes.

Aquí es donde hemos cruzado la línea de meta de la ACT Rumanía. No estamos lejos de Hermannstadt/Sibiu, desde donde hay buenas carreteras para llegar a Viena, Budapest o volver a Baia Mare, donde podría esperarnos el coche con el remolque. Decidimos conducir por la Transfagaran Sur y Bran, la ciudad de Drácula, rumbo a Bucarest. A más tardar ahora, nos asalta un pensamiento de lo más tentador: si en algún momento se crea una ACT Bulgaria que nos conduzca a la ACT Grecia, sería posible realizar una ruta aventurera balcánica
de tres semanas…

Texto: Niki Krutak Fotos: Katja Wickert

Touratech Team


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